Un mantenimiento puede limitarse a actualizar software o incluir supervisión, soporte y pequeñas mejoras. El problema no es que existan niveles distintos, sino contratar uno sin saber qué responsabilidad cubre.
Confundir actualizaciones con mantenimiento completo
Actualizar es una tarea importante, pero no sustituye revisar copias, formularios, certificados, disponibilidad, seguridad, rendimiento o servicios externos.
Aceptar términos sin límites
Expresiones como soporte ilimitado o atención urgente necesitan definición. Conviene acordar canal, horario, prioridad, primera respuesta, intervenciones incluidas y trabajos que requieren valoración aparte.
Dar por hechas las copias
Una copia solo es útil si se conserva fuera del fallo principal, tiene una retención adecuada y existe un procedimiento para restaurarla. Guardar archivos sin comprobar no equivale a poder recuperar la web.
No registrar cambios ni recomendaciones
El cliente debería poder saber qué se ha hecho, qué incidencia se resolvió, qué riesgo sigue pendiente y qué mejoras se proponen. La falta de historial encarece cada problema futuro.
